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NUEVOS
PARTIDOS POLITICOS
En
el PVEM hemos atestiguado y experimentado en los últimos años,
las cada vez más aceleradas señales de cambio en nuestra
sociedad. Nuevas expresiones, demandas y necesidades, nuevos requerimientos
y expectativas. La pluralidad en el más amplio sentido de la palabra.
Hemos
dado el paso al nuevo paradigma de diversidad en todos los sentidos, de
disentimiento y de visiones alternativas para todos los temas y asuntos
de la vida diaria, desde las formas más sencillas del comportamiento:
La apariencia, la moda, los autos, el arte. Hasta formas más complejas
de comportamiento social como es el de la actividad política, donde
se hace valido el dicho de que “En gustos se rompen géneros”.
La
actividad política ha evolucionado desde el paradigma del partido
único, al actual estado de partidos para cada sector, segmento
y nicho en la sociedad, de forma tal, que la gama de opciones disponibles
para el elector es cada vez mayor, y cada vez mayor la dificultad de diferenciar
unos de otros.
Qué
utilidad tiene un nuevo partido político en el México actual
¿??? Qué valor añade, Qué gana la sociedad
¿??.
El
PVEM cree que un nuevo partido representa la oportunidad de avanzar y
afianzar la democracia nacional, única y exclusivamente si ofrece
una alternativa fácilmente diferenciable de las existentes, si
representa a un nuevo segmento de actores no participantes, y si tiene
originalidad de propuesta así como el idealismo, las ganas de crear
y la fe de aquellos que por primera vez pisan la arena política.
De
la misma manera que el PVEM da la bienvenida y saluda a los nuevos partidos
capaces de cumplir con el anterior requerimiento, también mira
con recelo la aparición de nuevos partidos que son una mala copia
de los ya existentes, y que son generados por actores políticos
que en su partido de origen son incapaces de llevar a cabo un proyecto
político nacional o estatal, o su propio proyecto personal en algunos
casos.
El
PVEM cuestiona si un nuevo partido político responde a una necesidad
o a una necedad. Si obedece a una demanda social sentida o a un mal reciclaje
de cuadros de partidos tradicionales que cada 3 o 6 años crean
nuevos partidos, y que a la postre resulta en más de lo mismo con
una nueva denominación, y un gasto infructuoso de recursos económicos
por su bajo rendimiento electoral.
Nueva
sociedad, nuevas prácticas nuevas reglas y el deseo de mejora en
todos los ámbitos de la actividad política, nuevos partidos
si de verdad se justifican, en todos estos sentidos no hay vuelta atrás.
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